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En una carta natal el Sol es el que tiene la función de iluminar nuestra personalidad. A lo largo de nuestra vida desplegamos y cultivamos todas las cualidades de nuestro Sol, que no solo corresponden al signo en el cual se encuentra en nuestra carta natal, sino también la casa y los aspectos que tiene, es decir, la relación que hay entre él y los demás planetas.

 

Mientras que la Luna en la carta natal representaba la madre, el Sol simboliza el padre, otras personas que hayan ocupado el rol paterno e incluso hombres o figuras que simbolicen autoridad. Es decir, el Sol explica cómo fue el padre o estas personas paternales o de autoridad, así como también la manera como los percibimos o recordamos y también cómo nos relacionamos con ellos y con nuestra propia energía masculina. Además, al ser el planeta que dirige la carta natal representa también cómo vivimos el liderazgo, la capacidad de asumir posiciones en las que se nos pide que dirijamos e incluso la facilidad que tenemos para ser fuente de inspiración para otras personas. La posición del Sol en nuestra carta natal por signo, casa y aspectos nos indica nuestro camino de realización personal e individuación, y también nuestro propósito interno. 

 

El Sol también nos habla de qué nos vitaliza, nos da energía, nos motiva y nos entusiasma, es decir, aquello que enciende nuestra alma y que, por lo tanto, debemos atender si queremos sentir que llevamos una vida con sentido, propósito y realización. Además, atender al Sol nos aporta autoestima y hace que nos valoremos y empoderemos cada vez más, ya que es un lugar en el que cuando lo ocupamos nos damos cuenta de que allí brillamos de forma singular. 

Y es que la posición del Sol en nuestra carta natal nos indica nuestro talento genuino que debemos cultivar y que, al hacerlo, tomamos conciencia de quien somos, nuestro potencial creativo y el lugar de honor que podemos ocupar en la vida. No es de extrañar entonces que, en nuestro cuerpo humano, el Sol sea quien rige el sistema circulatorio y, por lo tanto, el responsable de que la sangre vaya a las demás partes del cuerpo y las equilibre.

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Si no hacemos el trabajo de que el Sol tome el mando de nuestra vida nos sentiremos perdidos, no encontraremos nuestro propósito ni identidad y nos faltará energía, vitalidad, entusiasmo, alegría, brillo y, por supuesto, no viviremos con una dirección ni un rumbo claro. Cuando empezamos a vivir acorde a nuestro brillo solar al haber encontrado el contexto para expresarlo, nos sentimos realizados y felices de estar por fin viviendo una vida plena de sentido.